¿QUIÉN SERÁ EL MESÍAS PRESIDENCIAL?

                 

Categoria : Editorial
Fecha de publicacion : 06 de junio de 2025 a las 08:47 a. m.
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La convocatoria a elecciones generales para abril de 2026 por parte de la presidenta Dina Boluarte abre una etapa clave para el país, marcada por una exigencia urgente de orden y seguridad. El compromiso del Ejecutivo de garantizar un proceso transparente y pacífico llega en medio de una crisis de criminalidad que golpea con fuerza al Perú. Con 900 homicidios registrados hasta mayo y un incremento del 18% en comparación con el año anterior, la seguridad ciudadana se perfila como el eje central del debate electoral. Sin embargo, más allá de las promesas, el desafío será distinguir las propuestas viables de aquellas que responden al impulso populista.

Diversos candidatos y partidos ya han adelantado su intención de aplicar políticas de “mano dura”, que van desde la implementación de la pena de muerte hasta la construcción de megacárceles o la adopción de un supuesto “modelo Bukele” adaptado al Perú. Si bien estas iniciativas pueden tener eco en un electorado temeroso y cansado, expertos como Ricardo Valdés y Wilfredo Pedraza advierten que muchas de estas medidas carecen de sustento legal, operativo y estratégico. La pena de muerte, por ejemplo, requeriría reformas constitucionales profundas y romper tratados internacionales; mientras que la militarización de las calles y cárceles resulta inviable y contraproducente.

Además, propuestas como los megapenales no solo son difíciles de administrar, sino que podrían empeorar el descontrol dentro de los centros penitenciarios, según advierten especialistas con experiencia directa en el sistema. La lucha contra el crimen organizado y la delincuencia común demanda una política integral, que fortalezca las instituciones, profesionalice a las fuerzas del orden, y priorice la prevención social y la inteligencia operativa. El enfoque simplista y efectista que se escucha en muchas campañas no solo es irreal, sino también peligroso si se impone sobre soluciones técnicas y sostenibles.

En este escenario, el votante tendrá la difícil tarea de diferenciar entre el ruido electoral y las propuestas serias. Como señalan los analistas, más que promesas espectaculares, lo que el electorado busca es liderazgo con autoridad y credibilidad. Las elecciones de 2026 no deberían convertirse en una subasta de ideas extremas, sino en una oportunidad para construir un pacto político realista frente a la inseguridad. El Perú no necesita un mesías, sino un plan coherente que fortalezca el Estado de derecho.