Según la última encuesta de Ipsos y a pesar de que aún faltan varios meses para las elecciones generales de 2026, los sondeos ya comienzan a trazar un panorama político que evidencia más dudas que certezas. Los nombres que lideran la intención de voto Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga apenas alcanzan el 11 % y 6 %, respectivamente, cifras que se ven ampliamente superadas por un creciente sector de la ciudadanía que opta por el voto en blanco, viciado o que simplemente no precisa una preferencia.
El ascenso de personajes ajenos a la política convencional, como el excomediante Carlos Álvarez, con un 6 % de respaldo, y la aparición de figuras poco conocidas con porcentajes similares o menores, revelan una ciudadanía que busca alternativas, aunque estas aún sean débiles o incluso cuestionadas legalmente. Mientras tanto, políticos con experiencia como Hernando de Soto, César Acuña o Verónica Mendoza apenas logran captar un 3 % del electorado, lo que demuestra una crisis de representación más profunda que trasciende partidos e ideologías.
En cuanto a las organizaciones políticas, el
escenario es igual de fragmentado. Aunque Fuerza Popular lidera con un modesto
9 % de preferencia, la mayoría de partidos apenas alcanza el 2 %, y un 56 % de
los ciudadanos no se identifica con ninguna agrupación. Esta falta de conexión
entre los partidos y la ciudadanía debería ser una alerta urgente para el
sistema democrático del país, que parece carecer de proyectos políticos sólidos
y cercanos a las verdaderas preocupaciones del pueblo peruano.
La incertidumbre sobre los verdaderos candidatos que participarán en las elecciones se mantendrá hasta diciembre, pero lo que ya resulta evidente es que el Perú enfrenta una etapa crítica de desafección política. La mayoría de ciudadanos no se siente representada por quienes hoy figuran en las encuestas, lo cual representa tanto un desafío como una oportunidad, de la misma forma el desafío de reconstruir la confianza en la política, y la oportunidad de que nuevas voces, responsables y coherentes, sobresalgan para cambiar el rumbo del país.