ESTAMOS NORMALIZANDO LA MUERTE POR EXTORSIÓN EN EL PERÚ

                                    

Categoria : Editorial
Fecha de publicacion : 07 de abril de 2025 a las 11:28 a. m.
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El asesinato de Loymer Noé Benigno, conductor de la empresa Etuchisa, ha desatado una rotunda indignación entre los transportistas de Lima Norte. Su muerte no solo enluta a una familia y a todo un gremio, sino que también deja al descubierto una realidad alarmante: la creciente inseguridad que enfrentan quienes diariamente movilizan a miles de ciudadanos. El crimen, ocurrido en plena avenida Alfredo Mendiola, no puede ser visto como un caso aislado, sino como el reflejo de un sistema que ha abandonado a los trabajadores del volante.

La respuesta del gremio no se ha hecho esperar. Un paro general, convocado para el 7 de abril, busca visibilizar esta problemática y exigir, de una vez por todas, acciones concretas contra la extorsión y la violencia que se han vuelto moneda corriente en este sector. La movilización, que promete ser pacífica pero contundente, tiene como fin no solo honrar la memoria de Benigno, sino también luchar por un derecho fundamental: la seguridad en el trabajo. La unión de diversas empresas de transporte en este esfuerzo demuestra la urgencia del reclamo.

Los testimonios recogidos son desgarradores. Conductores que salen cada día sin saber si regresarán, familias desamparadas y una sensación de abandono que no debería tener lugar en un país que se dice en emergencia por la inseguridad. La inacción del Estado, incluso en este contexto, es un mensaje claro para los delincuentes: pueden seguir operando con impunidad. Modificar el alcance de los seguros, garantizar protección real para los transportistas y actuar con decisión deben ser prioridades inmediatas.

Es momento de que la ciudadanía, las autoridades y los distintos sectores se sumen a este llamado. Los transportistas no solo trasladan personas: sostienen gran parte de la economía cotidiana. Su lucha por seguridad debe ser la de todos. No podemos permitir que la rutina del miedo se normalice ni que el silencio oficial se prolongue. Este paro no debe ser ignorado; es una oportunidad para encender una luz de esperanza en medio de tanta oscuridad.