A solo 31 días de las elecciones generales del domingo 12 de abril de 2026, el ambiente electoral comienza a sentirse con mayor intensidad en las calles de Villa El Salvador. En medio de la expectativa por elegir al próximo presidente, así como a senadores, diputados y representantes al Parlamento Andino, muchos ciudadanos aún reflexionan sobre su voto. Las conversaciones en la vía pública revelan una mezcla de esperanza, desconfianza y preocupación por los problemas que atraviesa el país.
Uno de los factores que más influye en la decisión de los electores es la lucha contra la corrupción, un tema que aparece de manera recurrente en el discurso ciudadano. Para algunos vecinos, la trayectoria y la percepción de honestidad de ciertos candidatos resultan determinantes al momento de definir su voto. La población busca figuras políticas que representen un cambio frente a los constantes escándalos que han marcado la política nacional en los últimos años.
Al mismo tiempo, las preocupaciones cotidianas también influyen en la evaluación que hacen los ciudadanos de las propuestas electorales. Problemas como el acceso al gas, las dificultades que enfrentan los transportistas y taxistas para trabajar, o los conflictos por la titulación de terrenos en zonas como Lomo de Corvina, son ejemplos claros de las demandas urgentes que la población espera que las futuras autoridades atiendan con soluciones concretas.
Sin embargo, también queda en evidencia que una parte importante del electorado aún no ha tomado una decisión definitiva. Entre la confianza en algunos candidatos, el desencanto con la clase política y la expectativa por propuestas claras, el proceso electoral sigue abierto para muchos ciudadanos. Lo cierto es que, conforme se acerca la fecha de votación, el reto para los candidatos será convencer a un electorado cada vez más crítico y atento a las promesas que se hacen en campaña.