CRISIS DEL GNV: CUANDO TRABAJAR DEPENDE DE HACER LARGAS COLAS EN VILLA EL SALVADOR

La escasez de gas natural vehicular (GNV) se ha convertido en un problema que golpea directamente la economía diaria de miles de trabajadores en distritos populares como Villa El Salvador. En el cruce de las avenidas Bolívar y Micaela Bastidas (Ruta B), largas filas de mototaxistas evidencian una realidad preocupante: horas de espera para conseguir combustible y poder continuar con sus labores. Esta situación no solo afecta al transporte, sino que también repercute en sectores como la educación, la salud y la economía familiar de quienes dependen de este recurso para generar ingresos.

Categoria : Editorial
Fecha de publicacion : 11 de marzo de 2026 a las 08:46 a. m.
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Los testimonios de los conductores reflejan el impacto real de esta crisis. Muchos de ellos deben esperar entre cuatro y siete horas para poder abastecerse de gasolina, tiempo que significa dejar de trabajar y, por lo tanto, perder ingresos. A ello se suma el incremento del precio del combustible, que en algunos casos ha pasado de costar alrededor de 5.60 soles a más de 12 o incluso 17 soles. Para quienes viven del día a día, esta alza representa un golpe directo a su estabilidad económica y la posibilidad de sostener a sus familias.


Ante este escenario, algunos conductores han optado por aumentar ligeramente el precio del pasaje para compensar los gastos, mientras que otros prefieren mantener la tarifa por temor a perder pasajeros. Sin embargo, el problema no solo se limita al costo del combustible, sino también al tiempo perdido en las colas, muchas veces bajo el sol, sin haber desayunado o almorzado, esperando la posibilidad de llenar el tanque. En muchos casos, el gas que logran obtener apenas alcanza para unas pocas horas de trabajo.


La situación exige una respuesta rápida y eficaz de las autoridades y de las empresas responsables del abastecimiento. No es sostenible que miles de trabajadores pierdan gran parte de su jornada esperando combustible para poder trabajar. Mientras se espera que el problema se solucione en los próximos días, como se ha anunciado, lo cierto es que la crisis del gas deja al descubierto la vulnerabilidad de un sistema del que dependen miles de familias. Resolver esta situación no solo es una necesidad económica, sino también una cuestión de responsabilidad social.