En Villa El Salvador, la frase de la presidenta Keiko Fujimori de que los resultados de su gestión recién se verán con claridad en 2027 no convence a todos. En las calles, los vecinos expresaron posiciones divididas: algunos consideran necesario darle unos meses para evaluar su trabajo, mientras otros cuestionan que la ciudadanía tenga que esperar cuando problemas como la inseguridad requieren respuestas inmediatas. Para muchos, la paciencia tiene un límite y los resultados deben comenzar a sentirse desde ahora, especialmente en los sectores más vulnerables.
La seguridad ciudadana aparece como una de las principales preocupaciones. El último fin de semana, en Villa El Salvador, un conductor de la empresa de transporte Vipusa, conocida como Los Anconeros, fue asesinado; además, una mujer fue acuchillada y un adolescente de apenas 16 años perdió la vida. Estos hechos alimentan el reclamo de los vecinos, quienes consideran que esperar hasta 2027 resulta demasiado tiempo frente a una violencia que ya golpea directamente a sus barrios. La pregunta que queda en el aire es simple: ¿cuánto más puede esperar una población que exige seguridad para salir a trabajar y regresar con vida a casa?
El malestar también tiene un componente económico. Los vecinos cuestionan la diferencia entre los ingresos de los trabajadores que viven del día a día y las remuneraciones de los congresistas, que —según los testimonios recogidos— pueden alcanzar entre 10 mil y 15 mil soles, mientras los trabajadores reclaman mejoras sustanciales en sus ingresos. El mensaje desde las calles es claro: quienes madrugan, trabajan largas jornadas y sostienen sus hogares sienten que las decisiones del poder político no siempre reflejan sus necesidades. A ello se suma la preocupación por sectores esenciales como la educación y la salud, donde también se demandan resultados concretos.
El recorrido por Villa El Salvador deja, finalmente, una señal que el Gobierno no debería ignorar: la ciudadanía puede conceder tiempo, pero no está dispuesta a conceder un cheque en blanco. Mientras algunos vecinos piden esperar y evaluar la gestión con mayor perspectiva, otros exigen acciones inmediatas y cuestionan la capacidad del Ejecutivo para enfrentar los problemas del país. Si 2027 es el horizonte planteado para ver resultados, el desafío será demostrar mucho antes que ese plazo que existen decisiones, avances y respuestas concretas. Porque para una población que enfrenta inseguridad, dificultades económicas y servicios públicos deficientes, esperar no es una solución: los resultados tienen que comenzar a sentirse ahora.