Lo ocurrido esta última semana en el sector 1, grupo 1 de Villa El Salvador, tras las intensas lluvias registradas el domingo 16 de agosto, vuelve a poner en evidencia una emergencia que no puede reducirse a un simple aniego. Las calles quedaron afectadas por la acumulación de agua y el colapso del sistema de alcantarillado, mientras los vecinos cuestionan la falta de una solución definitiva. La Municipalidad de Villa El Salvador sostiene que desde hace varios años viene solicitando a Sedapal la renovación integral de las redes y que incluso ha remitido la documentación técnica necesaria. Sedapal, por su parte, ha señalado responsabilidades vinculadas a los gobiernos locales. En medio de este cruce, los únicos que terminan pagando las consecuencias son los vecinos.
Hay un dato que resulta fundamental para entender esta controversia: el Decreto Legislativo N.° 1356, citado en el comunicado difundido por Sedapal, establece en su artículo 8 que los gobiernos locales son responsables de operar y mantener la infraestructura de drenaje pluvial dentro de su jurisdicción. Esto significa que no todas las responsabilidades pueden atribuirse exclusivamente a una sola institución. Una cosa es el drenaje de aguas de lluvia y otra el sistema de alcantarillado sanitario. Precisamente ahí está uno de los principales problemas: las pistas y veredas ejecutadas en determinadas zonas no habrían contado con una solución adecuada para evacuar las aguas pluviales. Los propios vecinos advierten que el agua desciende desde zonas más altas, incluso desde La Tablada de Lurín, generando una especie de río durante las lluvias intensas y afectando al sector 1.
La situación también revela una preocupante falta de coordinación entre las entidades responsables. Mientras la municipalidad afirma que no puede ejecutar nuevas obras de pistas y veredas sin que antes se renueven las tuberías, porque posteriormente tendrían que ser destruidas para intervenir las redes, los vecinos reclaman que Sedapal cumpla con la renovación y mantenimiento de la infraestructura de alcantarillado. Incluso se plantea que las alcantarillas deberían recibir labores periódicas de limpieza para evitar que la basura y los sedimentos bloqueen los desfogues. El municipio asegura que, frente a la emergencia, desplegó personal operativo, camiones cisterna, motobombas y equipos especializados para atender a las familias afectadas. Sin embargo, la atención de una emergencia no reemplaza la obligación de ejecutar una solución estructural.
Villa El Salvador necesita menos discursos y más planificación. No es aceptable que, cada vez que llueve, Sedapal y la municipalidad intercambien responsabilidades mientras los vecinos convierten sus calles en zonas de riesgo. Si existen proyectos de pistas y veredas pendientes para los Grupos 1, 2 y 3 del Sector 1, estos deben avanzar sobre la base de estudios técnicos, un sistema adecuado de drenaje pluvial y una coordinación efectiva con la empresa prestadora del servicio. La emergencia actual debe servir como punto de partida para establecer responsabilidades concretas, cronogramas públicos y soluciones que perduren. Los vecinos no necesitan saber quién tiene la culpa; necesitan saber quién va a resolver el problema, cuándo lo hará y con qué presupuesto. Villa El Salvador merece obras que resistan las lluvias y autoridades que asuman sus responsabilidades sin trasladarlas de una institución a otra.