El
posible cambio de nombre de la avenida Los Algarrobos por el de Óscar Andrés
Reggiardo Sayán ha reabierto un debate recurrente en Villa El Salvador: ¿quién
debe decidir la identidad de las calles y avenidas del distrito? La polémica
surge luego de otros cambios similares, como el de la avenida Separadora
Industrial, rebautizada como Luz Castañeda Lossio. Para muchos vecinos, estas
modificaciones no solo alteran un nombre, sino también la memoria colectiva y
la historia construida alrededor de estos espacios públicos.
Las opiniones recogidas en las calles muestran un rechazo mayoritario a estas medidas. Los ciudadanos consideran que cambiar el nombre de una avenida es comparable a modificar la identidad de una persona después de años de haberla construido. Además, cuestionan que se impongan nombres de figuras que, según afirman, gran parte de la población ni siquiera conoce o no identifica con aportes significativos al distrito. El principal argumento es que estas decisiones generan confusión entre los residentes y desdibujan el valor histórico de las denominaciones originales.
Otro aspecto relevante es la demanda de participación ciudadana. Los vecinos sostienen que cualquier modificación de esta naturaleza debería ser sometida a consulta pública, especialmente entre quienes viven en la zona afectada. También plantean que, de realizarse cambios, estos deberían reconocer a fundadores o personajes estrechamente vinculados con la historia y el desarrollo de Villa El Salvador, antes que responder a decisiones políticas o administrativas de las autoridades de turno.
Las
declaraciones evidencian una tendencia clara: la mayoría de los entrevistados
se mostró en desacuerdo con el cambio de nombre de la avenida Los Algarrobos.
Este caso pone sobre la mesa la necesidad de que las autoridades prioricen el
diálogo y el consenso ciudadano antes de modificar símbolos urbanos que forman
parte de la identidad y la memoria de una comunidad.