En Trujillo, un sujeto en evidente estado de alteración atacó sin motivo a una pequeña perrita, a la que levantó y golpeó violentamente contra el suelo en tres ocasiones, provocándole la muerte inmediata.
Una escena de violencia extrema registrada por cámaras de seguridad en el Centro Histórico de Trujillo ha generado una fuerte ola de indignación en la ciudadanía. En la cuadra 3 del jirón Zepita, un sujeto en evidente estado de alteración atacó sin motivo a una pequeña perrita, a la que levantó y golpeó violentamente contra el suelo en tres ocasiones, provocándole la muerte inmediata. El ataque se produjo a plena luz del día, en un lugar transitado, sin que nadie pudiera evitarlo.
El agresor, cuya identidad fue presuntamente revelada por internautas en redes sociales, también agredió a una persona antes de huir del lugar. Las imágenes del hecho, compartidas masivamente, desataron una reacción unánime de repudio entre los vecinos y usuarios digitales, quienes lo calificaron de “monstruo” y exigieron justicia inmediata. Las críticas no solo se centraron en el acto en sí, sino también en el temor de que el caso quede impune, como ha sucedido en otros episodios similares.
En respuesta a la difusión del video, decenas de vecinos se movilizaron el viernes por la noche hasta la presunta vivienda del agresor, ubicada en la ciudad, con la intención de exigir una acción inmediata. Aunque no obtuvieron respuesta desde el inmueble, la presión ciudadana continuó creciendo en redes sociales, donde muchos expresaron su frustración ante lo que perciben como una justicia ineficaz frente a crímenes de maltrato animal.
Frente a esta situación, la Municipalidad Provincial de Trujillo emitió un pronunciamiento oficial el 9 de mayo, en el que condenó enérgicamente el asesinato de la perrita y exigió justicia. La comuna anunció que está coordinando con la Policía Nacional para identificar y detener al responsable, además de habilitar un canal confidencial para recibir información ciudadana. Con este gesto, la municipalidad busca marcar una posición firme frente a la violencia contra los animales, en medio de una creciente demanda social por sanciones más severas y efectivas.