A 12 días de las elecciones, muchos vecinos y vecinas del distrito de Villa El Salvador aún no saben por quién votar. Algunos vecinos tienen su decisión tomada, pero otros todavía dudan, comparan propuestas o simplemente no encuentran razones suficientes para confiar su voto. Y esa incertidumbre debería llevarnos a la reflexión: ¿estamos realmente informándonos o estamos dejando que la campaña decida por nosotros?
Estas elecciones municipales no deben reducirse a rostros conocidos, promesas repetidas o mensajes difundidos en redes sociales.¿Dónde están las propuestas concretas para enfrentar la inseguridad? ¿Qué soluciones reales se plantean para enfrentar la inseguridad ciudadana, limpieza pública, el transporte y el deterioro de los espacio públicos? ¿Cuáles de las promesas pueden cumplirse con el presupuesto y las competencias de una municipalidad? Y una pregunta aún más importante:¿Quién estará dispuesto a rendir cuentas cuando termine su periodo?
No basta con decir qué se quiere hacer, hay que explicar cómo se hará, en cuánto tiempo y con qué recursos. Una campaña puede estar llena de discursos, pero gobernar exige planificación y transparencia.
Villa El Salvador merece ciudadanos activos y responsables, que se informen, comparen propuestas y que exigen respuestas claras antes de marcar la cédula de votación. Y después de las elecciones, la ciudadanía deberá exigir que las promesas se conviertan en resultados. Porque la participación ciudadana no termina cuando se deposita el voto, allí comienza también la responsabilidad de fiscalizar a quienes resulten elegidos.