Villa El Salvador entra a una nueva etapa electoral con una preocupación que ya forma parte de la vida cotidiana: la inseguridad ciudadana. Los propios vecinos la señalan como una de las principales deficiencias del distrito y reclaman mayor presencia, prevención y una respuesta efectiva frente a los robos, la extorsión y la violencia que afectan sus calles.
En el primer semestre de 2025, el distrito registró 366 denuncias por extorsión, frente a las 123 del mismo periodo del año anterior. A ello se suman las recientes intervenciones policiales contra presuntos integrantes de bandas vinculadas al sicariato y la extorsión a empresas de transporte de Lima Sur. El escenario exige que la seguridad sea una prioridad real para quien asuma la alcaldía.
El próximo alcalde deberá ir más allá de anunciar nuevas cámaras o comprar vehículos para el serenazgo. Se necesita un trabajo articulado con la Policía, patrullajes en los puntos críticos, inteligencia para combatir la extorsión, canales seguros de denuncia y recuperación de espacios públicos con mejor iluminación. La participación de los vecinos también debe ser parte de una estrategia que permita prevenir el delito y no solo reaccionar cuando ya ocurrió.
Villa El Salvador necesita una gestión que mida sus resultados por la seguridad que sienten sus ciudadanos y no por la cantidad de equipos que inaugura. Caminar, trabajar, estudiar o regresar a casa no debería convertirse en un acto de riesgo. La seguridad no puede ser solo una promesa electoral: debe ser una responsabilidad concreta del próximo gobierno municipal.