¿VAMOS A UNA ELECCIÓN ENTRE “ORDEN Y DESORDEN” Y NO ENTRE “DERECHA E IZQUIERDA”?

La frase “esta elección no es entre derecha e izquierda, sino entre orden y desorden” suele usarse como una estrategia política y discursiva. Busca cambiar el eje de la confrontación ideológico de estas elecciones hacia uno emocional y moral: seguridad, estabilidad, miedo al caos o rechazo a la corrupción.

Categoria : Editorial
Fecha de publicacion : 02 de junio de 2026 a las 09:12 a. m.
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En el caso peruano, esta narrativa aparece con fuerza cuando hay crisis política, inseguridad, conflictividad social o desgaste de los partidos tradicionales. En vez de discutir modelos económicos, desigualdad, derechos sociales o concentración de poder, la confrontación se desplaza hacia preguntas como:

¿Quién garantiza estabilidad? ¿Quién puede controlar el caos? ¿Quién representa autoridad? ¿Quién evita la violencia o el colapso?

¿Qué implica esa idea de “orden”?

El concepto de “orden” suele asociarse a: autoridad fuerte, control social, crecimiento económico, mano dura contra el crimen o la protesta, continuidad institucional.

Mientras que “desorden” se usa para asociar al adversario con: crisis, improvisación, radicalismo, protestas, incertidumbre económica, o incluso “enemigos internos”.

Históricamente, muchos sectores conservadores y grupos de poder han utilizado esta dicotomía para deslegitimar propuestas de cambio social o redistribución, presentándolas como amenazas al “orden”.

¿Por qué se evita hablar de derecha e izquierda?

Porque “orden vs. desorden” funciona como una simplificación potente: quien se presenta como “orden” aparece como racional y responsable; quien queda del lado del “desorden” aparece como peligroso o incapaz.

Además: algunos sectores de derecha prefieren presentarse como “técnicos” o “defensores de la democracia”, no como derecha. Los medios y campañas políticas muchas veces privilegian relatos emocionales antes que debates programáticos.

Pero en realidad sí hay posiciones ideológicas

Aunque se diga que “no es derecha ni izquierda”, detrás de las propuestas siempre existen intereses, visiones de país y decisiones ideológicas.

Por eso, muchos analistas consideran que la frase “orden vs. desorden” no elimina la ideología, sino que la oculta detrás de un lenguaje aparentemente neutral.

En el fondo, la discusión sigue siendo política e ideológica, aunque se presente con otros nombres.

El discurso del “orden” se usa contra movimientos sociales, contra protestas regionales, contra propuestas constituyentes, o para justificar concentración de poder y medidas autoritarias.

El “orden” sin democracia sabemos que termina convirtiéndose en autoritarismo; Los fujimoristas sostienen que sin orden no puede haber crecimiento ni gobernabilidad. ¿Qué paso el año 1990, quien pago los costos del orden que construyo Fujimori?  Sabemos que los trabajadores y trabajadoras; los más pobre y humildes. Por tanto si gana Keiko Fujimori que oculta ser de la derecha conservadora, mercantilista y populista se instalara un gobierno caracterizado por el autoritarismo mas rampante. Y si gana Sánchez, se construirá el escenario para un gobierno de concertación que es lo que necesita el pueblo peruano.