El espacio protege un ecosistema único y muestra cómo se puede ayudar a combatir el cambio climático.
En el marco del Día de la Tierra, el Santuario de Amancay, ubicado al sur entre los distritos de Lurín y Pachacamac, se consolida como uno de los principales ejemplos de conservación en Lima. Este espacio protege un ecosistema de lomas, donde crece la flor de Amancay, una especie vulnerable que forma parte de la identidad natural de la ciudad.
La iniciativa es impulsada por UNACEM, que viene trabajando desde hace más de 30 años en la conservación de estas lomas, un ecosistema que se extiende desde el centro del Perú hasta el norte de Chile. Inicialmente se protegieron 70 hectáreas alrededor de la zona de Atocongo, donde se concentra la mayor presencia de la flor. Hoy, el santuario abarca cerca de 800 hectáreas, consolidándose como un Área de Conservación Privada.
Además de proteger la biodiversidad, el santuario también resguarda patrimonio arqueológico y se gestiona en alianza con instituciones como la Universidad Católica. Este espacio no solo cumple un rol ambiental, sino que también busca abrir oportunidades para el turismo, el deporte y el desarrollo local.
El Santuario de Amancay también muestra cómo se puede aportar al cuidado del medio ambiente. La conservación de estas lomas ayuda a capturar carbono y reducir su impacto en el clima. Este espacio, la primera área de conservación de Lima Metropolitana, refleja cómo la protección del entorno puede ser parte de una estrategia más amplia frente al cambio climático.
Fuente: Perú 21