En entrevista con el programa ´Diálogo Ciudadano´, el analista político Miguel Villalba, excandidato a diputado por el partido Primero la Gente, ofreció un primer balance tras las elecciones del pasado 12 de abril. Aunque señaló que su agrupación aún se encuentra en proceso de evaluación interna, remarcó la importancia de actuar con cautela y, sobre todo, de garantizar el respeto a la voluntad popular expresada en las urnas.
En entrevista con el programa ´Diálogo Ciudadano´, el analista político Miguel Villalba, excandidato a diputado por el partido Primero la Gente, ofreció un primer balance tras las elecciones del pasado 12 de abril. Aunque señaló que su agrupación aún se encuentra en proceso de evaluación interna, remarcó la importancia de actuar con cautela y, sobre todo, de garantizar el respeto a la voluntad popular expresada en las urnas.
Villalba destacó que, si bien su partido estuvo cerca de superar la valla electoral y posicionarse con una bancada, su principal preocupación radica en el clima de incertidumbre generado tras los comicios. En ese sentido, expresó inquietud por los discursos de fraude y las tensiones en torno a las instituciones electorales, lo que —según indicó— podría debilitar la confianza ciudadana en el sistema democrático.
Respecto al panorama político, el analista calificó de “complejo” el escenario rumbo a la segunda vuelta. Señaló que las fuerzas en disputa representan proyectos muy distintos y cuestionó tanto las alianzas políticas recientes como el riesgo de retrocesos en derechos ciudadanos. Asimismo, fue enfático en su crítica al fujimorismo, al que vinculó con prácticas de corrupción, impunidad y debilitamiento institucional.
En otro momento, Villalba reflexionó sobre los resultados electorales y planteó la necesidad de analizar porque propuestas democráticas no lograron mayor respaldo ciudadano. Indicó que, pese a la existencia de opciones con agendas de derechos, estas no lograron consolidarse, lo que evidencia una desconexión entre ciertos sectores políticos y las prioridades del electorado.
En cuanto a la autocrítica de su partido, reconoció múltiples factores que limitaron su desempeño, entre ellos lo que denominó una “trampa electoral”, caracterizada por un sistema con demasiadas organizaciones políticas y dificultades en los procesos de inscripción. A ello se sumó la falta de recursos económicos, debido a la decisión de mantener una campaña basada únicamente en aportes transparentes, lo que redujo su capacidad de competir frente a candidaturas con mayor financiamiento.
Finalmente, Villalba resaltó el papel de la juventud en estos comicios, destacando que millones de nuevos votantes participaron con una visión de cambio y esperanza. Subrayó que este sector representa una oportunidad para renovar la política peruana y reafirmó su compromiso con la construcción de una identidad colectiva, inspirada en valores como la organización y la solidaridad, tomando como referencia a Villa El Salvador, comunidad que considera un símbolo de transformación social.