Tras seis años de esfuerzo, Myriam y Darwin transformaron una tienda de calamina en un negocio referente de la construcción en su barrio.
En una zona de Lima Sur donde la autoconstrucción es el motor del desarrollo, Myriam y Darwin han logrado consolidar su ferretería tras seis años de trabajo ininterrumpido. El negocio familiar nació cuando Darwin decidió independizarse tras dos décadas de experiencia en el rubro, comenzando con una pequeña estructura de calamina y un inventario de apenas 40 bolsas de cemento. La clave del crecimiento, según explican, ha sido la proactividad para buscar clientes en las obras y la calidez en el trato diario. Al respecto, Myriam resalta la importancia de la fidelización al afirmar: “El cliente vuelve por cómo lo atiendes”.
La gestión del negocio se divide estratégicamente: mientras Darwin se encarga de la logística y el despacho de materiales, Myriam lidera la administración, la relación con los proveedores y las finanzas. A pesar de los retos que implica trabajar en pareja, ambos han logrado profesionalizar su atención integrándose a redes especializadas como Progresol, lo que les permite acceder a capacitaciones y asegurar productos de alta calidad para sus clientes, principalmente maestros de obra. Para ellos, la honestidad y el cumplimiento de las promesas de entrega son pilares innegociables para sostener la confianza en un mercado tan competitivo.
El éxito de este emprendimiento refleja el empuje de las familias peruanas que apuestan por la formalización y el crecimiento progresivo. Actualmente, la ferretería no solo ofrece materiales básicos, sino que se ha convertido en un centro de soluciones rápidas para los constructores locales mediante cotizaciones competitivas y asesoría directa. Como consejo para otros emprendedores del sector, los esposos enfatizan que la confianza se gana en cada compra, subrayando que “la puntualidad en obra vale más que cualquier descuento”, una filosofía que les ha permitido pasar de un local precario a ser referentes de la construcción en su comunidad.
Fuente: Trome