La continuidad del crecimiento del sector depende de la ejecución de grandes proyectos, la confianza en la inversión privada y medidas concretas para formalizar una actividad donde predomina la autoconstrucción.
El crecimiento del sector construcción en los primeros meses del año, con tasas de dos dígitos, plantea un reto clave para el próximo gobierno: sostener este dinamismo mediante la continuidad de proyectos de infraestructura y políticas que fortalezcan la inversión privada. Según Carlos Guerra, ingeniero especialista en tecnología de concreto y materiales de construcción, resulta fundamental mantener e impulsar obras de gran envergadura. “Seguir con los grandes proyectos que se manejan a nivel del gobierno, sobre todo los que son carreteras”, señala, al destacar iniciativas como la mejora de la Carretera Central. Asimismo, remarca la importancia de los programas de vivienda y del rol del sector privado: “El sector privado invierte cuando hay confianza en la inversión a largo plazo”, por lo que considera clave “mantener la macroeconomía saludable” y dar condiciones estables para proyectos que se desarrollan en horizontes de entre cinco y diez años.
En paralelo, uno de los principales desafíos estructurales es la alta informalidad en el sector construcción, que concentra alrededor del 75 % del consumo de cemento. Este segmento, dominado por la autoconstrucción, no solo utiliza entre 20 % y 30 % más material del necesario, sino que también presenta deficiencias en calidad y seguridad. Frente a ello, Guerra indica que el próximo gobierno deberá reforzar la fiscalización del cumplimiento de normas, promover el uso de concreto formal y facilitar el acceso a soluciones constructivas más eficientes. Reducir esta brecha no solo permitiría optimizar el consumo de cemento, sino también mejorar la sostenibilidad, disminuir costos y elevar la calidad de las edificaciones en el país.
Fuente: Lima Conecta