EL PASAJE DEL BASURAL EN VILLA EL SALVADOR

En la tercera etapa de la urbanización Pachacámac, en el distrito de Villa El Salvador, la basura ya no es solo un problema estético: es una amenaza cotidiana. Montículos de desmonte, desperdicios acumulados por más de un año y olores insoportables —que se intensifican con el calor— se han convertido en parte del paisaje urbano. Lo que debería ser una zona residencial digna hoy expone a niños, adultos mayores y familias enteras a focos infecciosos, plagas y contaminación permanente. La escena no solo indigna, también cuestiona.

Categoria : Editorial
Fecha de publicacion : 25 de febrero de 2026 a las 10:14 a. m.
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Los vecinos denuncian que la acumulación de residuos atrae ratas, genera enfermedades y propicia otros problemas sociales. Personas indigentes ocupan los espacios invadidos por la basura, mientras se reportan robos de medidores y actos delictivos en la zona. La sensación de abandono se agrava cuando la presencia del serenazgo es apenas momentánea y las cámaras de vigilancia no cumplen una función efectiva. La comunidad siente que sus llamados no son atendidos con la urgencia que la situación requiere.


A ello se suma la irregularidad en el servicio de recolección. Antes existía una frecuencia más o menos estable; hoy los horarios cambian sin previo aviso. En algunos sectores los camiones pasan sin el tradicional aviso musical, lo que impide que los vecinos salgan oportunamente con sus residuos. Esta falta de coordinación genera desorden y contribuye a que los desperdicios terminen nuevamente en las esquinas, alimentando un círculo vicioso que se repite una y otra vez: limpian, pero al poco tiempo todo vuelve al mismo estado.


La limpieza pública es una responsabilidad compartida. Los vecinos deben evitar arrojar basura en la vía pública, pero la municipalidad también tiene el deber de garantizar un servicio eficiente, constante y debidamente comunicado. No se trata solo de recoger residuos, sino de proteger la salud, la seguridad y la calidad de vida de toda una comunidad. Villa El Salvador no puede normalizar la contaminación ni el abandono. La autoridad está llamada a actuar con firmeza y planificación, y la ciudadanía, a asumir su compromiso. Solo así se podrá recuperar el orden y la dignidad en nuestras calles.